Reparación de Persianas
Instalación y Reparación de Persianas de Todo Tipo
A veces pasa. Las persianas se pueden estropear en cualquier momento. Es obvio que con un buen cuidado se prolonga su vida útil, pero irremediablemente las averías en las persianas pueden llegar en el momento más inesperado. Los motivos que pueden llegar a provocar averías en las persianas son muy diversos, así como los tipos de las mismas.
He aquí un listado con algunos de los principales tipos de averías en las persianas con los que puedes encontrarte, así como los motivos que han podido provocar estos fallos y algunas formas para solucionarlos o para prevenirlos.
A veces esto sucede porque se ha producido un pequeño corte que la ha pelado un poco y, con el paso del tiempo, se va a haciendo más y más grande hasta terminar por romperse. Esto provoca que la persiana caiga todo lo posible de repente y no se pueda enrollar de nuevo, por tanto, impide que las lamas de la persiana se puedan subir y que entre la luz del exterior Se trata de uno de los tipos de averías en las persianas más habituales, pero su solución es muy sencilla y tan solo es necesario cambiar la correa de la persiana. Esta reparación puedes hacerla tú mismo siguiendo unos sencillos pasos, aunque si no te ves capaz de ello siempre puedes llamar a un técnico profesional para que lo solucione en unos minutos esa reparación de tu persiana.
Cuando se sube y baja la persiana bruscamente, los recogedores se fuerzan más de la cuenta. Esto puede provocar que la propia correa se desenrolle y se salga de dicho recogedor, por tanto la persiana caerá por completo y no se podrá subir de nuevo. Estas averías en las persianas se arreglan abriendo el tambor y volviendo a enrollar la correa en el recogedor correspondiente. El proceso de reparación es muy parecido al de un cambio completo de la correa de la persiana, aunque en este caso puedes aprovechar la que ya tienes.
Estas averías de las persianas suelen deberse a una subida y bajada brusca de las persianas. Para prevenir este tipo de situaciones, se recomienda tener cuidado a la hora de manejar la correa y ello puede implicar un cambio de los malos hábitos. Es importante hacerlo siempre despacio para prevenir choques, porque de lo contrario el impacto entre las lamas puedes acabar rompiéndolas (no solo las lamas, sino también el mecanismo de accionamiento). Reparar estas averías en las persianas es una tarea sencilla puesto que tan solo necesitas encajar la lama o lamas correspondientes con las demás. Sin embargo, puede que tu economía se resienta más de lo debido y tu tiempo de búsqueda de repuestos sea más largo del que preveías. Ten en cuenta que las lamas de repuesto deben ser exactamente iguales a las originales para poder encajar.
Estas averías en las persianas son más costosas que los ejemplos anteriormente citados y su coste total puede depender de muchos factores como por ejemplo el tipo de material del que estén fabricadas las lamas. Además, según el tipo, modelo y dimensiones de las lamas que tenga tu persiana, quizá resulte hasta una odisea encontrarles un reemplazo. Por tanto, tendrás que hacer números y, cuando compres la persiana nueva, quizá te compense adquirir alguna lama adicional por si acaso. En cualquier caso, aunque quizá más en este que en los demás, es más recomendable prevenir que curar y no forzar el deterioro de las lamas.
Las averías en las persianas también se pueden deber a las inclemencias meteorológicas. Los fuertes vientos, el granizo potente o la lluvia intensa pueden convertirse en los responsables directos de las averías en las persianas. Si estos afectan directamente a los mecanismos de accionamiento de las persianas, cualquier sistema dejará de funcionar y las persianas quedarán inutilizadas. Según la gravedad, la reparación puede ser más sencilla o complicada. Si tus conocimientos mecánicos no son muy avanzados, lo mejor es avisar a un técnico para que lo solucione lo antes posible.
¿Las obstrucciones pueden provocar averías en las persianas? La respuesta es sí. En ocasiones los insectos pueden encontrar un pequeño escondite en el interior de la caja de la persiana, los dientes de león atascarse en los ejes de accionamiento, las hojas de los árboles quedarse atrapadas entre los agujeros de las lamas... Cualquiera de estas situaciones es bastante probable porque se trata de elementos pequeños y cotidianos que encuentran el espacio más pequeño para colarse. Esto provoca obstrucciones, es decir, una avería en las que las impide accionarse como es debido. ¿Cómo se les puede poner remedio a estas situaciones? La limpieza se convierte en una obligación. Probablemente baste con retirar estos elementos y limpiar la persiana por dentro, para ello se recomienda abrir el tambor y quitar cualquier obstrucción. Aunque, como es mejor prevenir que curar, conviene realizar una limpieza periódica para evitar que, con el tiempo, se produzcan estas averías en las persianas.
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